¿Dónde estamos? Inflación, devaluación y nuevo ataque a las condiciones de vida de lxs trabajadores.
Al momento de escribir estas líneas se ha anunciado un nuevo acuerdo con el FMI que consiste en un préstamo de más de 20.000 millones de dólares. En cadena nacional Milei dijo que la inflación había caído y los salarios y jubilaciones habían mejorado su poder de compra. Una burla. La nueva política cambiaria establece bandas que oscilarán entre un valor de 1000-1400 pesos el dólar, lo que implica de hecho una nueva devaluación del peso cuyo efecto inmediato será un alza de la inflación que ya en abril había pegado un salto al 3.7% mensual. El mismo viernes que el gobierno anunciaba con bombos y platillos otro endeudamiento, UPCN, uno de los gremios que nuclea a trabajadores de la administración pública, y entre ellos CONICET, aceptaba una paritaria humillante de 1.3% para marzo, abril y mayo. Consolida así una pérdida salarial del 36,4 % desde noviembre de 2023. En este sentido, y según los datos de marzo, más del 63% de lxs trabajadorxs de CONICET tienen salarios o estipendios por debajo de la línea de pobreza.
Lo que se viene no es mejor. Estamos en un año electoral, donde el gobierno se juega a incrementar sus representantes en el parlamento. De ocurrir, podrá dar pasos decisivos en la reforma laboral que no solo afectará a las jubilaciones sino que, como ha sido advertido, modificará nuestro estatuto para precarizar aún más nuestras condiciones laborales. Siendo minoría, el gobierno logró avanzar con el DNU y la Ley Bases, gracias al apoyo que la oposición le ha brindado; además, estos apoyos incluyen el beneplácito de los gobernadores de todos los signos políticos que, como Llaryora, negocian sin escrúpulos a cambio de fondos. Hay que destacar que la reforma laboral goza de consenso en todo el arco político de los partidos dominantes; por eso la necesidad de construir nuestras propias fuerzas es urgente.
Por otra parte, ocurrió el tercer paro general convocado por la CGT y las dos CTA. Y antes, el paro docente universitario. Y otra vez asistimos a la pavorosa escena donde la dirigencia sindical nacional y provincial realiza una pantomima de ‘plan de lucha’, que ningún trabajador sabe en qué consiste. Por otra parte, ¿marcharon todxs lxs trabajadorxs?, no, desde hace años que en Córdoba es común que solo se movilicen los “cuerpos orgánicos”, es decir, direcciones sindicales y delegadxs, dejando a las bases alejadas de la discusión y sin posibilidad de expresarse. Generalmente estos sindicatos no realizan paros, por lo que la presencia en las calles es difícil de asegurar. Todos estos mecanismos han profundizado la desconfianza hacia la dirigencia, mientras un desánimo generalizado contribuye a que los planes de ajuste y ataque a lxs trabajadorxs avancen sin oposición real.
Peor aún, actualmente la dirigencia provincial escamotea referirse a Llaryora justo en el mismo momento en que éste despedía personal de salud y anunciaba la privatización de EPEC. El acto por el paro, realizado el miércoles al mediodía gracias a que lxs jubiladxs se movilizan todos los miércoles, consistió en la rutinaria marcha sin rumbo claro, y dejó a la mayoría de lxs trabajadorxs sin pena ni gloria, a la espera de acciones para el jueves siguiente, que nadie propuso… Lxs únicxs que sí lo hicieron fueron lxs trabajadorxs petroquímicos de Río Tercero, que en su ciudad movilizaron el jueves contra los despidos y la política del gobierno nacional y provincial. Allí estuvimos miembros de la JI junto a lxs docentes de UEPC capital y trabajadorxs de ATE Río Tercero.
En este contexto, desde la Junta Interna de CONICET apostamos a construir una herramienta de lucha, reflexión y acción, con la única certeza de que sólo a través del debate fraterno entre nosotrxs y el conjunto de lxs trabajadorxs y organizaciones sociales y políticas, podemos construir una alternativa. Tenemos nuestras demandas específicas (becas, ingresos, situación de contratados, salarios, financiamiento), pero como dijimos en el Boletín N1, también sabemos que nuestro futuro no corre su suerte en soledad, sino que está unido al resto de la clase trabajadora. Queremos por eso comenzar a repensar y debatir qué modelo sindical queremos, sobre todo porque estas situaciones de desconexión entre dirigentes y bases, desde la cual se construyen burocracias sindicales que no escuchan a sus bases porque prefieren jugar sus fichas negociando cargos, es un factor que nos desmoviliza y nos coloca en situación de extrema debilidad frente a un ataque que amenaza nuestras condiciones de vida.
Modelo sindical a debate: trabajadorxs, asambleas y acción colectiva versus el orden burocrático
¿Son estas cuestiones novedosas, nimiedades sin sentido, alejadas de lo que realmente interesa? Precisamente lo contrario: Córdoba ostenta una rica tradición gremial y combativa donde podemos echar mano para pensar estos problemas. Y si actualmente las direcciones burocráticas se espantan con la palabra asamblea, rechazan actividades donde se debatan nuestras condiciones laborales, no consideran solidarizarse con otros sectores en conflicto, y solo piensan en perpetuarse en sus cargos o en ser caudillos en listados electorales, sabemos que existió y existe otra manera de considerar la función de los sindicatos y la dinámica de lxs trabajadorxs en su interior. Pero esa tradición se escamotea, se oculta, por eso acá queremos traer ese momento de los años 70 donde se enfrentaron dos modelos sindicales, resumidos en las figuras de Agustín Tosco (referente cordobés de Luz y Fuerza y protagonista del Cordobazo) y José Rucci (mano derecha de Perón y representante de la burocracia sindical peronista). En ocasión de un debate televisivo realizado en 1973, ambos se refirieron a cómo entendían al movimiento de lxs trabajadorxs. El debate fue histórico y marcó a fuego la historia de lxs trabajadorxs argentinxs:
Tosco dijo: “Nosotros conceptuamos al movimiento obrero como una práctica eminentemente democrática, como una democracia que surge de las bases. Sostenemos que todo compañero que es representante de una organización obrera debe mirar más hacia las bases que hacia la cúspide”.
Rucci, marcando otra tradición que hasta nuestros días se impone, señaló: “La CGT tiene que regir su cometido a través de cartas orgánicas que son legisladas precisamente por los representantes de los trabajadores. En consecuencia, esa expresión, que puede causar mucho efecto, de consulta a las bases es una expresión que no cabe dentro de un movimiento sindicalmente organizado porque la CGT tiene secretario, un Consejo Directivo y un Comité Central Confederal”.
El debate que proponemos puede partir de estas premisas, hoy tan actuales como entonces. Estos modelos se replican incluso en las instituciones donde trabajamos. ¿de qué manera podemos tomar nuestro presente en nuestras manos? Creemos en la práctica constante de asambleas de afiliados y no afiliados, único lugar donde podemos hablarnos y escucharnos, sin jerarquías ni dirigentes que se impongan y acaparen el micrófono (que no tenemos). Buscamos acompañar las luchas presentes, nos solidarizamos con aquellos que están siendo atacados, peleamos por mejorar nuestras condiciones laborales, denunciando todo acto de injusticia y discriminación. Discutimos un modelo de ciencia por y para las necesidades populares, combatiendo las tendencias hoy dominantes a la profesionalización y la tecnocracia, a la consolidación de un sistema subordinado a las grandes industrias y cámaras empresariales. Queremos romper ese cerco individualista que no conecta su realidad con lo que le sucede a nuestros compañerxs de clase.