ATE CONICET CÓRDOBA sindicato de lxs trabajadorxs de la ciencia

Boletín informativo especial N°3

El CONICET en el filo de la motosierra

A un año y medio de gobierno libertario, lxs trabajadorxs de organismos estatales de ciencia, técnica, educación y cultura continuamos sufriendo un desmantelamiento histórico. En medios periodísticos, comunicados gremiales e institucionales, las palabras “cientificidio” y “éxodo científico” resuenan como ecos de alarma. El vaciamiento en nuestro sector se asocia al ataque de un gobierno abiertamente anti-científico, que abre aún más la puerta a la injerencia empresarial en la ciencia pública.

¡Persecución ideológica e intervención política en CONICET y Agencia I+D+I!

Las políticas del gobierno sobre el sector científico se expresan con claridad en el ataque ideológico directo, la persecución y la intervención directa en sus direcciones.

La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación ha sido uno de los sectores más golpeados: con el financiamiento paralizado en todas sus líneas (FONTAR, FONARSEC, FONCyT); el vaciamiento de su estructura y el congelamiento salarial de las becas a más de un año de acefalía, la situación es alarmante. El decreto 447/2025 anunciado la primera semana de julio atenta de manera directa contra la pluralidad y el carácter federal de la estructura del Comité Directivo de ésta agencia. Se dispuso una reducción de 11 a 3 integrantes en su Directorio:un presidente y dos directores elegidos por el Poder Ejecutivo Nacional─.

Esta injerencia se impone desde el gobierno como forma de reorientar los recursos públicos a los intereses de sectores empresarios y el capital imperialista, en consonancia con las políticas de un gobierno entreguista que atenta contra la soberanía nacional y los intereses populares.

Queda explícito en los nuevos objetivos de la Agencia I+D+i: “impulsar la innovación en el sector científico y tecnológico nacional, a través de instrumentos de promoción, fomento y financiamiento, garantizando la transferencia tecnológica al sector productivo”.

En CONICET, la orientación es la misma. Los ataques discursivos y recortes sobre las líneas de investigación vinculadas a la ciencias sociales, las humanidades, la cultura y las ciencias básicas, son un claro ejemplo. Con una orientación productivista hacia sectores específicos, la convocatoria a becas doctorales y posdoctorales 2025 propone una lista de “temas prioritarios” que implica un 70% de becas asignadas, frente al 30% de temas generales ─invirtiendo los porcentajes previamente establecidos─.

El Directorio del CONICET está cada vez más alineado con el gobierno libertario, perdiendo su autonomía. En el mes de mayo, fueron designados dos nuevos miembros: José María Bruniard, postulado por CONINAGRO, tras la renuncia -forzada por la posición política crítica al gobierno- de García Solá. Bruniard, en coincidencia con el proyecto de la LLA, ha expresado públicamente su intención de privatizar el sistema universitario, reducir el presupuesto del CONICET y eliminar las Humanidades y Ciencias Sociales del organismo; y, Walter Fabián Sione, propuesto por los organismos de Ciencia y Tecnología provinciales, quien se desempeñaba como Secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación del gobierno de Rogelio Frigerio (PRO) en Entre Ríos. Por otro lado, cabe destacar que, más allá de éstos miembros del Directorio y su director Daniel Salamone, se identifica la asesoría de María Luz Gonzalez Carman, quien de facto toma las decisiones finales de CONICET por el ejecutivo.

Por su parte, desde el oficialismo se ha alentado desde un principio la estigmatización y violencia contra trabajadores de CONICET. El propio presidente expresó “CONICET FUERA”, señaló que “los investigadores son casta”, jactándose de ser “cruel con los empleados públicos”. Estos actos públicos desaforados interpelaron a parte de la militancia oficialista llegando a atacar investigadorxs en sus trabajos y domicilios. Asimismo, crecen los ataques en redes sociales, con la persecución directa y exposición de títulos de investigación y datos personales. Esta hostigación implica la necesidad de resguardar tanto los distintos campos de estudios, y en particular el de estudios de género, como la integridad física y mental de quienes trabajamos.

Bajo las banderas de la Libertad se busca la eliminación de áreas de Humanidades y Ciencias Sociales, acusadas de estar ideologizadas, esto es, de ser nichos de militancia; pero no debemos ser ingenuos, porque el ataque las trasciende. El argumento de base es simple: si no es “útil”, si no aporta un rendimiento cuantificable al sector productivo ─entendido por tal a la explotación de commodities como la minería, petróleo o el agro─, no merece ser financiado “por la sociedad”. Aunque suene torpe, este razonamiento está en la base de un consenso social hoy generalizado que avala el descarte de toda actividad no rentable. Pero no solo eso, ya que podríamos demostrar fácilmente que muchos de los “productos” de las Ciencias Sociales no están por fuera del mercado ─participan, por ejemplo, del circuito editorial─. Lo que en realidad no tolera LLA es la existencia de campos de conocimiento que se posicionan críticamente, y en esa redada caen también las ciencias duras. Nada que cuestione las premisas de su modelo económico debe quedar en pie. En el pensamiento libertario, las premisas deberían ser delineadas por el oscuro “sector privado”.

“No hay plata” para el desarrollo científico y técnico nacional

La inversión actual en ciencia está en su mínimo histórico. El gobierno actual incumple la ya limitada Ley 27614 de Financiamiento del sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. Según esta ley, el Estado debería invertir el 0,42% del PBI en el sector, hoy se invierte menos del 0,14%. Para el 2025 se espera una inversión del 0,157% del PBI, equivalente a la mitad de lo devengado en 2023 y un 21,3% menos que en 2024 (Fuente: Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación/Tiempo Argentino).

Como si esto fuera poco, durante 2025 el gobierno NO desembolsó 53 millones de dólares que provenían de organismos internacionales exclusivamente con fines de investigación y que se destinan principalmente a proyectos de investigación financiados por la Agencia I+D+I. Tampoco dió explicaciones sobre el destino de esos fondos.

¡Los recortes son DESPIDOS!

Desde la asunción del gobierno de La Libertad Avanza más de 1600 trabajadorxs quedaron fuera de CONICET por distintas modalidades de recortes: parálisis de ingresos a carreras, despidos, renuncias por el empeoramiento de las condiciones de trabajo y recortes de becas. Además, el egreso de trabajadorxs por jubilaciones y finalización de becas no alcanza a ser cubierto: CONICET se achica cada vez más.

Parálisis en el ingreso a Carrera de Investigador Científico (CIC) y Carreras de Personal de Apoyo (CPA): en el año 2024 sólo se dio el alta de ingreso a 56 personas, y no hubo promociones. Sin anuncios sobre los restantes ingresos pendientes ─955 investigadorxs─, entre finales de julio y principios de agosto de 2025 se deberían publicar los resultados del concurso de ingreso a CIC 2023, en un contexto de acumulación de incumplimientos. Tampoco se sabe si habrá llamado a concursos a carrera 2024, lo que pone en duda la posibilidad de quienes tienen beca posdoctoral de continuar con su carrera científica. El cuello de botella y la expulsión de becarixs e investigadorxs es un problema histórico que ya alcanza un estado crítico.

En el caso de los nuevos ingresos a carrera de investigación, las prórrogas de becas que se otorgaban hasta el alta efectiva tampoco están garantizadas; esto se suma a la eliminación previa de las becas extraordinarias.

En este marco, las postulaciones para ingreso a carrera en 2024 se redujeron en un 30% respecto a las presentaciones precedentes. Por otra parte, cada año se estiman unas 300 jubilaciones, aproximadamente. Sin embargo, el año 2024 pasado se jubilaron más de 400 personas; muchxs apresuraron el trámite jubilatorio ante un horizonte oscuro en CONICET.

Ésta reducción muestra la intención del Gobierno: eliminar las carreras de Investigador Científico y Personal de Apoyo. En la propuesta de reforma del CONICET de Libertad y Progreso sostienen que el vínculo entre lxs investigadorxs y CONICET no tiene que ser permanente, sino supeditado a proyectos particulares que lxs interesadxs deberán presentar, con una fecha de inicio y de fin.

Con respecto a las Becas, desde el 2024, el gobierno recortó la cantidad de becas doctorales y posdoctorales otorgadas en un 40%.

De 1300 becas doctorales prometidas por el gobierno en diciembre de 2023, se otorgaron sólo 940 en 2024 y en 2025 se otorgaron 1000. Es decir, el gobierno dejó afuera del sistema científico a unos 660 becarixs entre 2024 y lo que va del 2025.

De las 800 becas posdoctorales previamente anunciadas, se otorgaron sólo 500 en 2024. Para 2025 también se prevén 500 becas posdoctorales, mientras que 1500 doctorales están por vencer. Por lo que, los cupos de becas posdoctorales son insuficientes para garantizar la continuidad de quienes cuentan hoy con beca doctoral y más aún quienes quieren ingresar o volver al CONICET. Además, los resultados de la convocatoria 2024 deberían haberse anunciado el 1 de julio pero en una panorama de incertidumbre, aún no se han publicado y dicen que lo harán el 11 de julio.

A esto se suma la parálisis de becas en el extranjero y de las becas extraordinarias, antes mencionadas, para quienes esperan su alta en la carrera de investigación. Actualmente, habría 300 personas a la espera de su ingreso en CIC que no están percibiendo ninguna beca. De ese total 23 personas exigieron una beca extraordinaria, pero solo 7 obtuvieron respuesta positiva bajo criterios de asignación poco claros.

Despidos y renuncias de personal administrativo: entre el DNU 70/2023 ─que postula la necesidad de un recorte de 15% personal administrativo─ y la agudización de la precarización e inestabilidad de los contratos, muchas personas fueron despedidas o se vieron forzadas a renunciar ─más de 10 trabajadorxs en el caso de Córdoba─. Esto ocurre en un contexto en que las tareas son muchas y los puestos de trabajo para cubrirlas son muy pocos.

¡La ciencia está atada con alambre y sostenida con sobrecarga laboral!

Las condiciones laborales y salariales de quienes permanecemos hoy en el organismo son cada vez más precarias. Lxs trabajadorxs estatales perdimos un 24,5% de salario real desde la asunción de Milei (Fuente: Grupo EPC). Dadas las condiciones de CONICET, donde los aumentos por unidades retributivas y el presentismo no impacta en todos los escalafones, la caída salarial en el organismo llegó a un 36,4% (Fuente: Mariano Barrera, CONICET, FLACSO CIFRA-CTA): la mayor caída registrada en un lapso tan corto.

Al mes de junio del año 2025, mientras la línea de pobreza en el INDEC es de $1.110.624 -sin considerar gastos básicos como alquiler-, un sueldo promedio de personal administrativo es de $758.000 y el estipendio de las becas doctorales de 960.000. Además, muchas becas cofinanciadas solo sostienen la parte pagada por el organismo, debido a que las universidades están desfinanciadas y no pueden hacerse cargo de su parte; y las becas de Agencia I+D+i están congeladas desde hace un año. El salario del personal de Apoyo es aproximadamente de un $1.200.000 y de unx investigarx asistente alrededor de $1.225.000.

A esto se suma que un porcentaje del magro salario que percibimos en CONICET va dirigido al sostenimiento de nuestras investigaciones y formación, debido a los recortes presupuestarios que el gobierno llevó adelante en ciencia y técnica.

¡Con estos ingresos se estima que el 81% de lxs trabajadorxs de CONICET estamos por debajo de la línea de la pobreza!

En estas condiciones la mayoría de lxs trabajadorxs sostenemos más de un trabajo sólo para poder llegar a fin de mes. Especialmente crítica es la situación del personal administrativo y de lxs becarixs. Al personal administrativo el gobierno nacional le quitó la posibilidad de hacer horas extras para mejorar sus flacos salarios. Además, le redujo el plazo de contratación de un año a tres meses. Cabe destacar que históricamente una buena parte de estxs trabajadorxs han sido contratadxs de forma irregular bajo la figura del art. 9 de la ley de Empleo Público (Ley 24.185): llevan adelante tareas de necesidad permanente bajo contratos por tiempo determinado. Esta forma de precarización laboral ha sido una herramienta muy valiosa para el actual gobierno: ha podido despedir trabajadorxs simplemente sin renovar sus contratos y así no abonar indemnizaciones.

Por su parte, lxs becarixs no cobran aguinaldo, no cuentan con licencia por razones de salud, no pueden elegir obra social, y deben abonar de sus propios bolsillos las obligaciones laborales de formación, presentaciones en congresos y publicaciones. Estas condiciones precarias son históricas pero se agravan con las medidas del actual gobierno.

En este marco, la voluntad y el sacrificio de lxs trabajadorxs parecen ser lo que sostiene a la ciencia argentina. Los despidos directos e indirectos y la falta de financiamiento para el sostenimiento de nuestros espacios de trabajo, agudizan la precarización laboral y deterioran nuestra salud.

Desde la Asamblea de ATE CONICET Córdoba realizamos una encuesta sobre condiciones de trabajo en el organismo, que respondieron más de 500 trabajadorxs ─representando más de un 15% de lxs trabajadorxs de CONICET Córdoba─.

En lo que respecta al impacto de las políticas actuales sobre los lugares de trabajo, nuestrxs compañerxs consideran en un: 85,4% la disminución o falta de financiamiento para proyectos en curso; 76,4% la reducción de incorporación de nuevxs investigadorxs; 73,3% reducción de becas o demora en sus asignaciones; 71,6% infraestructura deteriorada o sin mantenimiento (ej. baños, laboratorios, equipos); 70,3% menor disponibilidad de insumos y reactivos; 27,1% reducción de personal en tareas de apoyo; 25,6% cortes de servicios básicos o dificultad para sostenerlos (electricidad, agua, internet, limpieza; 13,6% exposición a riesgos o amenazas contra la salud, integridad física o ambiente; 11,6% tratamiento incorrecto de residuos peligrosos u otro impacto negativo sobre el ambiente. Por otro lado, en lo referido a las condiciones de trabajo y de vida, en general se identifica que el impacto es grave y se identifica que: el 85,6% personas experimentan sentimientos de desgaste, ansiedad o agotamiento vinculados al contexto laboral; el 60,4% tiene dificultades para sostener su investigación por falta de recursos; el 37,3% vive un aumento de la carga laboral sin reconocimiento ni compensación; un 28,2% expresa realizar tareas fuera de lo que estipula su cargo o beca; el 22,5% presencia directa o indirecta de situaciones de maltrato, desvalorización o violencia simbólica ; y, el 21,6% sostiene que faltan espacios seguros para expresar malestar o disconformidad.

¿La salida es por Ezeiza?

La llamada “fuga de cerebros” o “éxodo científico”, ─un problema que ya venía existiendo antes del gobierno del Milei, por falta de derechos y bajos salarios en el sector─, se profundiza frente al ajuste en el acceso y las condiciones en la permanencia. Hoy una amplia cantidad de científicxs o futurxs cientificxs encuentran como única alternativa irse del país. Las posibilidades, tanto como trabajadorxs de la ciencia o en la educación nacional, nos enfrentan a la precariedad y la incertidumbre. No es muy alentador tampoco el panorama en el sector privado nacional, si tenemos en cuenta el cierre de plantas industriales y empresas privadas en un contexto de receso.

El sector empresario y los organismo científicos extranjeros encuentran así el beneficio indirecto de aprovechar una mano de obra altamente calificada que es expulsada del sistema de investigación público argentino.

¡La salida es colectiva! ¡En la lucha!

Que el cotidiano “en la lucha” no resuene a aceptación de lo que vivimos, a supervivencia ni a naturalización de las malas condiciones. Hoy más que nunca nos apremia la urgencia: compañerxs deciden quedarse a trabajar bajo la precariedad de un sistema sostenido por hilos, mientras que tienen la posibilidad se van a trabajar al exterior o al sector privado. Nos persigue el fantasma de la paralización y el desmantelamiento del sistema científico en su conjunto.

Nadie se salva solx. Estamos convencidxs que debemos ir más allá de la prisa. Necesitamos acuerparnos para construir trincheras que defiendan nuestros puestos de trabajo, condiciones laborales y de vida, pero también, donde detenernos a pensar cómo construir alternativas.

Ante un ataque generalizado contra lxs trabajadorxs, jubiladxs, la educación y la salud pública, encontramos en la solidaridad la fuerza para continuar luchando. La consigna, desde abajo, es construir una ciencia de y para lxs trabajadorxs.

Científicxs de CONICET en solidaridad con otras luchas: el conflicto de lxs trabajadorxs petroquímicxs Río III

Lxs trabajadorxs petroquímicxs de Río III están atravesando una durísima lucha en defensa de sus puestos de trabajo, mostrando sus métodos de resistencia, que incluyeron desde la toma de fábrica hasta el apoyo incondicional a nuestras medidas de lucha también, como cuando se acercaron para participar de nuestro festival. Desde la Junta Interna consideramos fundamental vincularse, intercambiar opiniones, apoyar activamente y difundir la lucha de otros sectores de trabajadorxs que están siendo atacadxs por el gobierno de Milei. A continuación ofrecemos una breve cronología del conflicto e invitamos a solidarizarnos activamente con nuestros compañeros de clase. Agradecemos especialmente a Lucas Fellici, secretario gremial del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas (SPIQyP).

Este conflicto se inicia en octubre de 2024 cuando la Petroquímica Río III decide suspender la fabricación de TDI -producto base para espumados, pe. colchoneras-, y cierra su planta despidiendo 140 trabajadorxs, muchxs de ellxs sin convenio. La patronal se amparó en el levantamiento de medidas antidumping sobre este producto, que liberó las importaciones perjudicando su producción. Lxs trabajadorxs atravesaron 90 días de lucha, entre acampes, huelgas y movilizaciones, hasta que se logró la reincorporación de una veintena de trabajadorxs afiliadxs al sindicato. También se logró la reapertura de la fábrica en su sección química, para la elaboración de productos para potabilizar agua, soda cáustica, e hipoclorito de sodio, hasta que la empresa comenzó a parar la producción sistemáticamente, aduciendo en esta ocasión la suba de costos de producción (energía), primero por 15 días, luego con intentos de vaciar la fábrica. Esto ocasionó que lxs trabajadorxs vuelvan a realizar asambleas permanentes, preocupados por su situación. A través del sindicato, se denunció a la empresa, en el ministerio de trabajo, por realizar lock out patronal (o huelga patronal). La empresa respondió militarizando la fábrica (gendarmería, infantería, y policía de Córdoba ingresaron al establecimiento), y despidiendo a 125 trabajadorxs, 65 de ellxs afiliadxs, y el resto personal de gerencia. Allí es cuando se decide tomar la fábrica por 27hs, con paro total de actividades en el resto de las industrias que cubre el sindicato (Atanor, por ejemplo), y realizando manifestaciones en la ciudad. Finalmente, se dictó la conciliación obligatoria, dejando el ingreso de trabajadorxs a la planta, pero bajo condiciones violentas como el quite del transporte, de cobertura médica, o de agua caliente en los baños de la fábrica. Ya van 2 audiencias en el ministerio de trabajo sin resultados positivos, mientras, la empresa pidió convocatoria a preventivo de crisis, lo que posibilitaría evitar pagar indemnizaciones (que tampoco las pagó sobre lxs trabajadorxs ya despedidos). La conciliación vence el 4 de agosto…la demanda de los trabajadores actualmente es por la reincorporación de lxs despedidxs, y el pago de indemnizaciones a lxs que ya lo fueron y no buscan reingresar.

Todo el conflicto se desplegó en multitudinarias marchas en la ciudad de Río III, con la solidaridad de otros gremios, jubiladxs, estudiantes universitarixs y trabajadorxs de CONICET. Desde la Junta Interna de ATE CONICET Cordoba, siempre presentes y en solidaridad por la unidad de las luchas!

Lxs trabajadorxs de CONICET ¡Exigimos!

  • Presupuesto y financiamiento realista para ciencia, técnica, educación, cultura y salud
  • Alta efectiva y proposiciones para las carreras de personal de apoyo investigación
  • Aumento y sostenimiento de becas doctorales, posdoctorales, extraordinarias y en el extranjero
  • Una obra social digna, estable y no discriminatoria
  • Recomposición salarial ya y jubilaciones dignas!
  • Ingresos que no estén por debajo de la línea de la pobreza
  • Estabilidad laboral para todos los escalafones
  • Pase a planta para todxs lxs contratadxs
  • ¡Proyectos y financiamiento para investigar!
  • Cumplimiento de los cronogramas de llamados a concursos y publicaciones de resultados
  • Espacios de trabajo libres de violencia laboral y de género
  • Democratización y transparencia de las decisiones tomadas por el directorio
  • Basta de intervención del CONICET, autonomía y ciencia de lxs trabajadorxs
  • Basta de persecución ideológica y ataques de odio al CONICET y a trabajadoras/es de la ciencia, técnica y educación
  • ¡Ningún despido más!
  • No al vaciamiento del estado